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¿Qué son los data rates?

Muchas veces cuando estamos buscando equipo de red inalámbrica nos encontramos con que los fabricantes nos mencionan el valor del data rate (tasa de transmisión) máximo, o de los data rates que soporta el equipo. Puede parecer menos importante que otros parámetros en los que nos fijamos al seleccionar dispositivos de red, pero puede ser más importante de lo que parece, sobre todo si queremos sacarle el máximo provecho a nuestra inversión.

La primera referencia que encontramos es comercial, es decir, el fabricante nos anuncia una velocidad de transferencia a la que puede funcionar el equipo, algunas comunes son:

  • 300 Mbps
  • 450 Mbps
  • 866 Mbps
  • 1.7 Gbps
  • 2.4 Gbps

Esto indica la velocidad teórica máxima que el equipo puede alcanzar al conmutar datos, sin embargo, esto no significa que la red funcionará a esta velocidad.

Primero hay que entender la unidad de medida de los data rates, esta es en bits por segundo (bps) y representa la cantidad de dígitos binarios que pueden procesarse en un segundo. Debido a que hoy en día la cantidad de bits por segundo que alcanzan los equipos son muy grandes, se utilizan los prefijos kilo, mega y giga para referirse a la velocidad. Por ejemplo, un punto de acceso con el nuevo estándar 802.11ax (WiFi 6) puede procesar hasta 2.4 Gbps, es decir, 2.4 billones de bits en un segundo.

Una vez que entendimos de donde viene la unidad de medida, es importante comprender que esta no será la velocidad final a la que podremos descargar información con nuestros dispositivos cliente, esto dependerá de diversos factores: SNR, modulación, codificación, data rates soportados por el equipo cliente, protocolo, etc.

 

Usualmente, cuando un fabricante nos indica que el equipo puede transmitir a cierta velocidad esto es cierto en la capa física, sin embargo, los encabezados de los protocolos representan una gran porción de la información que se transmite, por lo que estos también utilizan parte del rendimiento del equipo, a este fenómeno se le llama overhead, y representa aproximadamente el 40% de la información que se transmite en la red, junto con los paquetes de control del protocolo. Esto quiere decir que realmente en nuestros equipos cliente obtendremos aproximadamente el 60% del rendimiento que anuncia el fabricante.

 

Es importante mencionar que estas tasas de transmisión no son fijas, es decir, no toda la red funciona a la misma velocidad siempre para todos los dispositivos. Hay dispositivos que se conectan a velocidades mayores, otros a velocidades menores y pueden variar dependiendo de la distancia hacia el punto de acceso, los niveles de ruido en el ambiente, o las tasas de transmisión soportadas por el equipo o por la infraestructura. El dispositivo que decide la velocidad a conectarse es el cliente, y esto lo negocia con el punto de acceso, el cual pone a disposición las velocidades soportadas, y el cliente selecciona una basado en la calidad de la señal.

 

Cuando la calidad de la señal disminuye, la tasa de transferencia también lo hace y viceversa. Esto lo podemos aprovechar a nuestro favor para limitar el tamaño de las celdas en una red inalámbrica sin afectar la intensidad de señal, permitir que se conecten únicamente los equipos que tengan un rendimiento aceptable, o para hacer un ajuste fino del roaming cuando existan problemas de esta naturaleza.

 

Hacer un ajuste manual de data rates puede tener muchos beneficios si se conoce el impacto que esto tiene, ya que, si llega a hacerse de forma incorrecta podemos imposibilitar la conexión de algunos dispositivos cliente, podemos hacer que el rendimiento empeore, causar problemas de roaming (sticky client), problemas de flapping (un cliente se conecta a diferentes APs de manera constante). 

 

Si necesitas ayuda para realizar un ajuste fino a tu red inalámbrica y sacarle el máximo provecho a tu inversión contáctanos y con gusto podemos hacer que tu red tenga el rendimiento que tu organización necesita.